Edicion No.2
Marcando el Rumbo

Salir al paso

En las recurrentes crisis de gobernabilidad observadas en América Latina durante la última década hay una suerte de itinerario que empieza, en gobiernos recién instalados, como crisis de confianza.1 Los gobernantes vacilan, muestran poca pericia política, y no acaban de entender la naturaleza simbólica del poder democrático. A la vez, cae el encanto de los votantes. La sociedad toma nota de la “falta de rumbo” y el incumplimiento de promesas sobre economía, seguridad y transparencia. El indicador más notorio es la baja en la aceptación del gobernante.

Si ese estadio se afirma, se pasa a la etapa de crisis de conducción política, en medio de altas tensiones sociales y políticas. Luego asoma la crisis de legitimidad, que hace inviables las acciones y decisiones de gobierno. Hasta que se llega a la crisis de Estado, que se expresa como vacío de autoridad.

Por lo que se lee en las encuestas, los ejercicios focales y en opiniones espontáneas de la gente de diferentes estratos, incluyendo ciertos empresarios, podríamos haber entrado a la primera estación de ese itinerario. El malestar es difuso, y está, en tiempo político, lejos de organizarse.

El Plan de Reactivación Económica y Social 2004-2005, presentado hace unos días, es oportuno a la luz de ese análisis. Marca un rumbo y podría revertir, antes que se arraigue, la crisis de confianza. Cumple los requisitos de enfoque teórico moderno sobre desarrollo, y hace uso de un lenguaje inteligible a la comunidad internacional. Abarca los temas necesarios: pobreza, crecimiento, productividad, institucionalidad y descentralización.

Lectura general de un plan

Pero como todo plan de gobierno, expresa más de lo que en realidad se va a ejecutar, y no dice todo lo que se tiene pensado hacer. Recoge iniciativas del vicepresidente, ministros, comisionados y sus grupos de referencia. Anota, sólo al margen, los cruciales temas de la seguridad pública y la economía internacional. Claro, es un plan “económico/social”, pero bien pudo haber sido operativo/integral, ya que sus esferas se condicionan mutuamente.

El tema de la seguridad es sustantivo, pues mientras siga sin gobernarse amenaza la atracción de inversiones y la expansión turística, críticas para el crecimiento económico. Por su lado, la economía internacional trasmite señales inquietantes que demandan rápidas adaptaciones (crisis estructural del café, altos precios del petróleo, ¿asistimos a una crisis de reservas del crudo?, re-localización de maquilas), e incertidumbres inevitables (¿se consolidará la recuperación de la economía estadounidense? ¿Ocurrirán cambios, después del 2 de noviembre, en la política fiscal y de comercio exterior de Estados Unidos?). No es un plan de reforma básica de la economía. Rinde saludo a la estabilización, que goza de confianza entre la comunidad financiera internacional, pero no discute que sin un crecimiento sostenido de la economía y el empleo, ésta se vuelve socialmente onerosa.

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