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El presidente Berger encara con notable fatiga política su último año de gestión. Una fatiga que podría llevarle al inmovilismo. En apariencia esa podría convertirse en la mejor estrategia para capear el temporal, pues los factores decisivos de la gobernabilidad salieron enteramente de sus manos. Pero corre el riesgo típico de la política: que otros ocupen el espacio y no siempre en dirección de la estabilidad. Lo cual es particularmente riesgoso cuando el mar político y económico se crispan.
El proceso electoral que debería culminar en septiembre concentrará la energía de todos los partidos, y esa lógica se impondrá sobre un Congreso donde el presidente se quedó en soledad, quizá con un solo aliado (cada día menos) fiable, el frg.
La economía se ha visto muy perturbada por una sucesión de quiebras de bancos, financieras y offshore que exhibe una falla estructural del sistema financiero, pero sobre todo una mala administración de la crisis que está acarreando una salida desordenada y costosa para los usuarios, la confianza en el sistema y el clima de negocios, y que no tardará en resentirse como pérdida de apoyo electoral al partido oficial, la gana.
Así las cosas el gobernante prefiere que los reflectores se dirijan a otros escenarios mientras él trata de flotar sobre una transición incómoda, que ya empezó. Entonces, la perspectiva política de 2007 depende seriamente de la gobernabilidad que procuren los partidos en contienda; que el gobierno no trate de exculparse de sus responsabilidades montando o sobredimensionando otros problemas que, eventualmente, vuelvan mucho más frágil el proceso electoral. De ese manejo político y de la influencia de los grandes actores económicos dependerá en gran medida una salida ordenada a la crisis financiera. Como se ve, son variables que dependen de equilibrios delicados e inestables.
Itinerario de la gestión
El presidente Berger fue el candidato carismático (finalista de las elecciones de 1999), llamado de emergencia en 2003 por las grandes corporaciones y montado sobre una improvisada alianza de jóvenes partidos para recuperar el control del Gobierno, postrar al enemigo común, el frg, y dar cobertura al escarmiento de funcionarios de la saliente administración señalados de actos de corrupción.

