¿Gobierno de otra transición?

La actitud de aliados y opositores es que vivimos un gobierno de transición. ¿Transición hacia qué? Para unos hacia un gobierno de empresarios; para otros, hacia un gobierno dirigido por políticos que no mezclen las esferas privada y pública.

La paradoja de esta simulación es que el propio gobierno así se asume. Y eso se refleja en la ausencia de iniciativas políticas y la aprobación de un presupuesto público para el 2005 de difusa orientación.

No obstante, la oposición parlamentaria se allanó en el último mes y el apetito gubernamental por controlar la institucionalidad estratégica del Estado, sin importar su autonomía, continuó, esta vez con el Banco de Guatemala. Así, el país llega al cierre del 2004 con un sentimiento de frustración porque el cambio de administración no se tradujo hasta ahora en lo que se esperaba: seguridad y oportunidades económicas.

Política de futuros

Hay dos planos de la política en Guatemala: la que juegan el día a día los partidos mayoritarios en el Congreso, que es hacer política con la mirada puesta en el Ministerio Público y los tribunales. Y la que proyecta los partidos minoritarios y grupos de poder empresarial con influencia en el propio gobierno, que es la política a futuro.

En el caso de los primeros (FRG, UNE y PAN), sus principales líderes y directivas están emplazados por supuestos actos de corrupción y de “subversión” (el llamado Jueves Negro). Ellos saben que una negociación con el presidente Berger no les salva, pues el poder del mandatario no alcanza esas esferas. Se admite que ciertos poderes fácticos las controlan.

A pesar de ello, los opositores no optan por una política de presión o de confrontación con el Ejecutivo, quizá porque no tienen la fuerza para encarar una eventual arremetida, que incluso llegaría a poner en riesgo la institucionalidad parlamentaria. Pareciera que quieren ganar tiempo apostándole a un mayor desgaste gubernamental en el segundo año.

En consecuencia, las agendas políticas se han cerrado con mucha anticipación. La oposición no hace oposición y el gobierno tampoco presenta materias controversiales. Está más llena la agenda de política de futuros. Grupos empresariales con vocación política quieren constituir, sin intermediaciones, su propio partido político. Y grupos políticos fuera de la escena se recomponen y comienzan sus preparativos de campaña.

Leer artículo completo...
Conéctese con nosotros