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Los órganos electos del Estado han perdido la centralidad del poder. El problema deriva de partidos y liderazgos débiles en las funciones parlamentarias y de gobierno, y de la voluntad de poderes fácticos de someter enteramente la agenda y el aparato estatal.
En el poder Ejecutivo eso es un hecho, aunque las inconformidades entre los grupos privados siguen aflorando, sea por una distribución excluyente de los beneficios o por la baja eficacia de la administración en el control de la criminalidad y en modificar el mal clima para los negocios.
En el poder Legislativo hay también un deterioro de la calidad política que se hace más visible por escándalos de corrupción bajo la presidencia de Rolando Morales y el polémico aumento salarial a los diputados. El alineamiento del FRG con la GANA, la incorporación discreta de los Unionistas a cargos de poder y la vuelta al redil del Partido Patriota, en teoría, alivian ciertas urgencias de gobernabilidad del Ejecutivo, pero no son garantía.
En las calles aumenta el drama de la inseguridad (más de diez muertes violentas al día, como promedio en lo que va del año), la inflación ya encendió los focos naranja y la negativa de aumentos salariales en aras de la competitividad anima resentimientos, amén de que grupos insatisfechos, aunque todavía con limitada capacidad de organización, como los ex PAC, campesinos, maestros y consumidores, entre otros, mantienen una potencial beligerancia.
Poderes electos bajo la tenaza
El estilo de gestión de óscar Berger es el de un presidente móvil. Y ha asegurado que ese ritmo de movilidad aumentará en 2005. El mandatario hace muchas visitas e inauguraciones, y la tarea que se ha impuesto para el año próximo es salir y personalmente buscar la inversión extranjera, una meta reiterativa pero no alcanzada durante 2004.1
La sensación de vacío de poder que en esa alta movilidad deja en Casa Presidencial, sería colmada por los operadores personales del mandatario, los hasta ahora ministros de Energía, Roberto González, y de Comunicaciones, Eduardo Castillo. De hecho, González será el Gerente de la Presidencia, y en una oficina cercana permanecerá Alfredo Vila, secretario Privado, afín del grupo Gutiérrez Bosch, no obstante los problemas de salud que ha enfrentado este año y que aconsejaban su retiro.

